Antes de discutir qué campaña funciona mejor hay que poder fiarse del dato.
Kuarere conecta a quien tiene un espacio —una nave, un ático, un restaurante, un exterior— con quien necesita dónde rodar: publicidad, videoclips, documentales, series. Son dos públicos opuestos que entran por la misma web y que, hasta ese momento, salían por la misma medición.
El encargo llegó del responsable de la cuenta, no de dirección. Eso ya dice bastante del punto de partida: alguien que gestionaba Google Ads a diario y que había llegado a la conclusión de que las conversiones que veía en la pantalla no cuadraban con lo que pasaba en el negocio.
Un dato mal medido no es un dato neutro: es un dato que empuja en la dirección equivocada. Las pujas automáticas optimizan sobre lo que se les envía, así que si lo que se envía mezcla al propietario que publica su espacio con la productora que quiere reservar una jornada, el sistema va a por lo más fácil de conseguir. Y lo más fácil casi nunca es lo que falta.
El alcance se cerró en un mes y en cuatro entregas: revisar y reimplementar la medición, dejar el consentimiento conforme, activar las conversiones mejoradas y entregar una propuesta de estructura de campañas. La gestión no entraba: siguió en manos del cliente. Es un formato distinto al de nuestro servicio de agencia SEM, y hay clientes para los que tiene más sentido.